jueves, 2 de abril de 2009

Demasiado sociables.

Hay una verdad como un templo. Cuando no tienes pareja, todas las personas que te gustan no te van a hacer ni caso. Eso sí, cuando estás saliendo con alguien, toda esa gente que pasaba de ti, misteriosamente, empezará a hacerte caso.

¿Tiene algo que ver con la Ley de Murphy?

Parece ser que debemos tener una especie de chip incorporado, que, cuando tenemos pareja, atraemos a todas aquellas personas que no atraíamos. ¿Tendrá algo que ver, mejor dicho, con ese sentimiento tan humano de que, cuánto más difícil es algo de conseguir, más lo intentamos?

Nos gustan las complicaciones. Aunque también hay otra respuesta: hay gente que simplemente vuelve para joder (como también hay personas que siempre vuelven en el momento oportuno).

O será porque nos cansamos muy rápido de la gente. De hecho, hay una ley no escrita que diría más o menos lo siguiente:

Lo mejor es la anticipación, todo lo que precede a que algo suceda.

Esto vendría a decir: lo que más disfrutamos es la parte del llamado “cortejo” (lo siento, pero no encuentro otra palabra, por muy clásica y cursi que sea la que utilicé). Una vez que termina (hablando claro, nos liamos con esa persona), normalmente perdemos el interés. Puede que no inmediatamente, pero, como mucho, puede pasar una semana. La gente se cansa muy rápido de los demás. Una vez resuelto el “misterio”, buscamos otro en seguida.


¿Tendrá algo que ver, entonces, con evitar la tan temida rutina? ¿O simplemente es así de simple, nos cansamos rápido de la gente, somos “demasiado sociables”?

1 comentario:

  1. No puedo estar más de acuerdo.

    Nos encanta seducir y ver que si queremos conseguimos lo que queramos, aunque en realidad no lo queramos.

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