domingo, 12 de abril de 2009

Orgullo herido.

Qué hacer cuando piensas que has cometido un error.



Pero todo en ti te dice que has hecho bien en hacer lo que has hecho.


Esa sensación que se tiene en el cuerpo, de cosquilleo continuo y dolor de tripa, de intranquilidad constante e imposibilidad de quietud.


Cuando bajé del tren, no pude parar desde el andén hasta casa. No podía esperar bajando las escaleras, tenía que andar, tenía que correr. ¿Huía de algo? Ni yo mismo lo sabía.


¿Debemos perdonar aunque pensemos que es un error, o, por el contrario, prima nuestro orgullo herido?

1 comentario:

  1. Yo siempre he dicho que por mucho que se corra, o por muy lejos que se vaya, nunca podemos huir de nosotros mismos.

    Teniendo en cuenta tus textos, me parece que tomarse algo mientras se charla contigo, tiene que ser una gozada.

    Buena semana.

    ;-P

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