martes, 5 de mayo de 2009

Yo no soy rencoroso.

Yo no soy rencoroso.

Yo no soy celoso.

Yo no soy mentiroso.


Seguramente estas afirmaciones-negaciones las hayáis oído alguna (o más de una) vez. Y en realidad, las personas que las dicen no suelen predicar con el ejemplo.

El rencor es algo no necesario, pero si presente en todos nosotros. Lo normal es perdonar, pero no olvidar. Porque perdonar, por muy difícil que sea, es mucho más fácil que olvidar.
Pero muchas veces, si dejamos el rencor de enfados pasados atrás, funciona muchas veces como quitarse una venda de los ojos, y esa gente a la que tenías totalmente tachada en tu cuaderno negro, resulta que es gente muy parecida a ti y que acaba cayéndote genial.

¿Celoso? ¿Yo?

Todos somos celosos. Lo que pasa es que hay personas que están en un nivel, y otras personas están en otro. Los celos son como el sentido arácnido, que cada uno lo tiene más o menos desarrollado (también un factor importante son las experiencias pasadas).
Y luego están los paranoicos, que no les llamemos así, digamos... los del sexto sentido, que hacen de los celos uno de sus sentidos y acaban siendo inseparables.



¿Son el rencor y los celos dos de los motores básicos de toda relación, para bien y para mal? ¿O deberíamos olvidarnos de todo eso y simplemente, disfrutar?

1 comentario:

  1. Yo soy más partidario de lo de disfrutar, eh?

    jejejeje

    ;-)
    Un abrazo,
    Esmoquin room
    http://blogs.menstyle.es/esmoquinroom

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