martes, 16 de junio de 2009

Nunca decir Adiós.

La verdad es que somos muy maniaticos, muy posesivos.

Me explicaré.

A todos nos ha pasado que cuando tenemos algo y vemos algo mejor, queremos ese algo mejor. Y cuando lo tenemos, vemos otra cosa mejor y la queremos, desdeñando lo que ya habiamos conseguido.

A más de uno nos ha pasado, estar con una persona y, de repente, ver a otra y decir: joder, yo quiero estar con esa persona.

Me gusta mucho.
¿En serio?
Sí, pero tranquilo, que en 5 minutos, me gustará menos que otro.

No disfrutamos las cosas. Siempre estamos sustituyendo lo que conseguimos. Y luego, cuando lo que teníamos pasa, sentimos nostalgia, y pensamos: ¿por qué no hice esto?
Como cuando un amigo se va. Y sabemos que no le vamos a volver a ver en mucho tiempo. Es algo duro de aceptar. Y empiezas a pensar:

¿Por qué no quedé más con ella?
¿Por qué no salimos más de fiesta?
¿Por qué no fuimos más de compras?
¿Por qué no le regalé más cosas?
¿Por qué no hicimos más planes?


Siempre que alguien nos deja, pensamos en ello: las cosas que no hemos hecho con esa persona. Pero.... ¿y las cosas que hemos hecho? Las vemos como más pequeñitas, cuando esas son las cosas que realmente importan.

Lo no hecho, no hecho está. ¿Qué sentido tiene estar torturándose?

Ves la fecha acercarse, y no poder hacer nada por evitarlo. Eso es lo peor que puede pasarte. Y ver como una persona importante para ti, con la que has compartido tanto y durante tanto, ya no la vas a ver diariamente... es algo difícil de asumir y de sobrellevar.

No tenemos que pensar en lo que no hicimos, sino en lo que hicimos. Es así de fácil. Las despedidas son muy duras. Lo mejor es decir: Hasta luego. Nunca decir Adiós.

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