miércoles, 23 de septiembre de 2009

Amor platónico.

¿Deberían los amores platónicos seguir siendo platónicos?

Todos hemos tenido uno alguna vez. De hecho, todos tenemos alguno (y hablo de amores platónicos posibles, reales). ¿Deberían ser esos amores platónicos reales? ¿Deberían convertirse en realidad?

Aquí se plantea un problema. Ya no serían platónicos. Pasarían a ser tangibles. Ya no sería la misma sensación. Y, probablemente, esa relación no funcionara. Me explico. Lo bonito y romántico de los amores platónicos es su propia existencia, es decir, sabemos que no los podemos conseguir pero nos gusta tenerlos. El problema es que tenemos idealizadas a esas personas y cuando entramos en un contacto ya más íntimo con ellas, lo platónico se pierde.

La ilusión se apaga. Siempre está bien tener un poco de ilusión en la vida. Intentar ver las cosas con un toque de ingenuidad, como si viéramos todo como si fuera la primera vez.
Hay veces que me gustaría ser como los perros, que muchas veces parece que bajan a dar un paseo y ven todo con las mismas ganas y la misma ilusión como si se tratase de la primera vez que bajan a dar ese paseo.

A lo mejor necesitamos eso en nuestras relaciones, ese toque de ilusión, de ingenuidad, de "platonismo" para evitar caer en la rutina y que acabemos odiando todos los tics de nuestra pareja.

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