jueves, 8 de octubre de 2009

Dextrocardiaco (I parte)

La primera vez que le vi no me pareció gran cosa. El típico chico guapo que no se hacía el interesante delante de los demás porque no le hacía falta.

Sí, iba a ser el típico que ni se fijaría en mí. Pero estábamos en una fiesta. Y en una fiesta es fácil relacionarse con gente que no conoces. Y éste era el momento idóneo.

- Eh, quién es ése.

- ¿Ése? Olvídate.

- ¿Quién es?

- Está con alguien.

- Bueno, a ver, sólo es para hablar con él.

- Que te conozco...


Pero tenía que acercarme a él. Le había visto. Aún no lo sabía pero me había obsesionado. Me había enamorado.


¿Qué hacer? ¿Comentar a alguien de la fiesta? Es curioso que la mejor forma de romper el hielo sea poner verde a alguien...

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