martes, 19 de enero de 2010

Dudas.

Dudar es humano.

Dudar de la persona a la que amas, de tu amigo más íntimo... o simplemente de una mujer que te mira mal en el metro... es lo más normal del mundo. Pero... ¿y si esa duda se va haciendo más y más grande cada vez, hasta que llega un momento en que acabas creyéndotela?

Sientes ese cosquilleo en el estómago, tienes la sensación de "Oye, sé que me estás ocultando algo, peeeero no te voy a decir nada, ya me lo contarás tú".

Ese sentimiento puede llegar a consumirnos, es verdad. ¿Es mejor expresar nuestras dudas en el momento en que se presentan? ¿O, es mejor, como mucha gente suele elegir, dejarlo pasar? Porque, ¿Y si estabas equivocado y has metido la pata hasta el fondo? ¿Y si lo que tú creías que era cierto, resulta que no?

Nadie puede ofrecerte absoluta confianza. Es algo imposible. Ni tampoco puedes darle a nadie confianza ciega, porque no existe. Es normal dudar de vez en cuando. No soy quién para decir cuándo hay que callárselo o cuándo hay que decirlo. Pero no siempre existen las dos opciones.

¿Callamos nuestras dudas por temor a estar equivocados? ¿O por miedo a tener razón?

1 comentario:

  1. Gracias por leerme. Yo no conocía ni la existencia del tuyo, pero me he llevado una buena sorpresa. Nunca había leído un blog como este. En mi modesta opinión sabes expresar muy bien las inquietudes humanas, pero al mismo tiempo de una forma muy clara y es sencilla, no se si seria esa la intención. Me gustan mucho tus reflexiones y como las expones (aunque solo he leído de esta a la del 15 de dic, que no puedo entretenerme mas!). A ver si con la próxima entrada consigues emocionar a tus lectores. Bye

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