jueves, 20 de mayo de 2010

Envidia.

A la gente le gusta hacer daño. ¿Por qué será?

Porque es lo más fácil del mundo. Cuesta menos llamar a alguien "gilipollas" que "guapo". Es más fácil reconocer los defectos de alguien que alabar sus virtudes.

¿Se reduce todo a la envidia que sentimos los seres humanos entre nosotros? ¿Tanto nos cuesta alegrarnos de la felicidad y el éxito ajeno? La respuesta es sencilla:

SÍ.


Pero yo me niego a pensar que, en algún lugar (incluso más cerca de lo que creo), alguien se alegra cada vez que consigo levantarme un día más. Porque, en algún lado, hay alguien que sonríe simplemente porque existes.
No, esto no se trata de un EMAIL CADENA. Simplemente opino que todos hacemos feliz a alguien, aunque sólo sea a una persona.

¿Nunca os habéis preguntado lo que se gana con una sonrisa y una palabra amable? ¿No es mejor que ser un tipo borde y esquivo?

Los buenos, de buenos son tontos.

Vale, es que una cosa es ser BUENOS y otra TONTOS. Y los que no son BUENOS, se empeñan en hacer parecer a los BUENOS, TONTOS.

¿Deberíamos intentar hacer feliz a la gente que nos rodea, y a nosotros mismos, mejor que emplear nuestro tiempo envidiando a los que les va bien?

3 comentarios:

  1. He podido comprobar que una sonrisa y una palabra amable consiguen hacer sentirse bien a una persona. Pero lo mejor de todo es que, no solo afecta positivamente a quien la recibe sino a quien realiza el gesto. Éste último, se ve recompensado con creces.
    Quizá sea la envidia pero yo me inclino a pensar que es la constumbre de ser desagradables.

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  2. quien te hace daño a ti, que me lo cargo

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