lunes, 25 de octubre de 2010

Nunca supe nada más

La primera vez que le vi corría a lo largo de Gran Vía a las 3 de la madrugada. Y nunca pensé que llegará hasta tal punto de hablar todos los días con él. No sé, me parece un chico diferente a los demás.

¿Su nombre?

Alejando. Simplemente Alejandro, nunca supe nada más.

¿Cómo que no supiste nada más?

Más de su vida pasada. Realmente, nunca conocí su pasado, su vida de verdad. Nos limitábamos a vivir el presente, a vivirlo hasta las últimas consecuencias.

¿Hablando por Facebook?

Claro que no. No era el hecho de hablar por Facebook con cualquier persona, con cualquiera que te agrega porque quiere verte el rabo o tener un polvo rápido quedando por privado. Al principio no intercambiábamos más de dos palabras. Pero, más tarde, esas dos palabras se convirtieron en conversaciones.

Así que admites que tenías conversaciones con él.

Claro que lo admito. Y, aunque no hayamos compartido espacio material, hemos compartido espacio virtual, que no es poco. Y me habría gustado poder verle una vez antes de que ocurriera…

Bueno, su desaparición está siendo investigada. Pero necesitamos el nombre de un sospechoso.

¿Sospechoso? Él es el único sospechoso, estoy seguro. No le creo tan tonto como para haberse dejado atrapar. No, la verdad es que no. Puede que su seguridad fuera una gran máscara para ocultar un mundo de inseguridades. ¿Tal vez por eso se tiñó el pelo? No lo sé. Pero, hoy en día, ¿quién no tiene inseguridades?

Así que no sabe nada de él ni de sus amigos.

Bueno, era una persona fácil de convencer. Aunque yo siempre he pensado que tenía alma de líder. Puede que no lo supiera, pero fue la imagen que me dio.

Muchas gracias por su sinceridad. Pero... necesitamos que siga disponible. Es la única persona que puede ayudarnos a encontrarlo.

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