domingo, 28 de noviembre de 2010

(Saber) elegir.

Hay veces en la vida que no nos queda otra que elegir.

Patatas con sabor jamón o campesinas.

Película de acción o de comedia.

Lady Gaga o Pitingo.


Él o él.


No me refiero a infidelidades ni cuernos. Me refiero a cuando te gustan dos personas. Una puede darte seguridad, otra puede darte buenos momentos. Y ahí llega el momento en el que hay que saber elegir. Porque todos sabemos que, si eliges mal, la otra persona no seguirá ahí.

La vida se basa en continuas decisiones. Y según vamos avanzando en el tablero, las decisiones se van complicando. Antes decidíamos quién iba en nuestro equipo. Pasamos a decidir qué plan hacíamos por la noche. Y llegamos a decidir entre nosotros o los demás.

Pero, algún día, puede aparecer una decisión que habíamos descartado. Y, a lo mejor, nos alegra el día.

¿Son las decisiones que tomamos lo que influyen nuestra vida? ¿O condicionan más aquellas que NO tomamos?

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