miércoles, 12 de diciembre de 2012

Mañana


David tiene un problema: claustrofobia. No puede entrar en un vagón de metro. Compra el ticket, baja las escaleras, espera en el andén y, justo antes de subir, se queda congelado y no es capaz de entrar. Sus amigos lo usan todos los días. Siempre le dicen que debe dejar su miedo atrás. "Te encantará, ya verás". "Pero no puedes bajar cuando quieres" pregunta. "¡Claro que sí! Y hay gente que se baja antes que tú, o que te acompaña hasta el final, hasta la última estación". Y David siempre se acuesta pensando lo mismo “Mañana subo, mañana lo hago”.

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