sábado, 30 de mayo de 2009

Cremiofobia II.

Hoy me dijeron esto:

Que no creo que la soledad provoque un miedo irreprensible en las personas, que las fobias son una patología, y que el miedo a la soledad no llega al rango de fobia, por eso no creo en la cremiofobia.


¿El miedo a estar solos puede ser tan grande que llegue al rango de fobia? ¿Puede una persona llegar a tener fobia a la soledad?


Es algo difícil de decidir. Por eso, yo sigo lanzando la pregunta de ayer: ¿Es la cremiofobia la enfermedad del siglo XXI? ¿Tenemos tanto miedo a estar y quedarnos solos?

jueves, 28 de mayo de 2009

Cremiofobia.

Me he dado cuenta que mis últimas entradas siempre van sobre el amor.

¿Pensamos más en él cuando no está presente en nuestras vidas, o, por el contrario, nos centramos más en él cuando estamos viviendo una relación plena y completa?

Who knows.


Pero hoy no voy a hablar sobre amor. No me apetece. Me apetece hablar sobre las sorpresas. Sí, las sorpresas. Como alguien que creíamos olvidado, vuelve a nuestra vida y recuperamos la ilusión.

Mucha gente se distancia de nosotros, por una u otra razón. Y, de repente, vuelven. Pero hay formas de volver, claro. Para mal, o para bien. Y muchas veces, cuando es para bien, es como si se volviera a empezar, con la misma ilusión que al principio (y estoy hablando de amistades).

Aunque también podría aplicarse a otro ámbito. Todo puede aplicarse a "ese" ámbito.


Pero claro, la gente es falsa, y puede volver por algún tipo de interés, o, simplemente, porque se han quedado solos. Hay veces que nos da pena perder el contacto con cierto tipo de personas... incluso con gente con la que casi no hemos tenido contacto, pero, por alguna razón, lamentamos perderlo. Son ese tipo de gente del que ya hablé hace tiempo: gente que tiene "algo".


Siempre buscando estar rodeados de gente. ¿No deberíamos centrarnos en la que ya tenemos y consolidarla? ¿Ir sumando personas hace que, al final, e irremediablemente, acabemos perdiéndolas a todas y quedándonos solos? ¿Es la cremiofobia enfermedad del siglo XXI?

Llamada telefónica.

¿Por qué buscamos el amor?


Mucha gente se queda sentada, esperando a que el amor llegue y diga: Aquí estoy, ¿te vienes?

El amor es como una llamada telefónica:

- A algunos les llama y estos responden. Y la llamada puede durar horas. Y mientras puede llamar otro, una llamada en espera, que puede ser o no contestada.

- Algunos le llaman y el amor responde. El problema se da cuando el que llama está preocupado por el dinero que está gastando.

- Muchas veces el amor nos hace una perdida, esperando a que nosotros demos el siguiente paso.

- Otras veces llamamos nosotros pero nos salta el buzón.


Todos buscamos el amor. ¿Es una manera de evitar la soledad? ¿Necesitamos querer a alguien, o que alguien nos quiera, para no sentirnos solos... y para no acabar solos?

martes, 26 de mayo de 2009

Yo condicionado.

Hoy he pensado en algo.

¿Todos tenemos una experiencia en la vida que hace que dejemos de creer en la gente y, por consiguiente, en el amor? Una experiencia dolorosa; algo que, nada más suceder, tratamos de olvidar por todos los medios.

Inconscientemente, debido a esa experiencia, cambiamos nuestra forma de ser, sin siquiera darnos cuenta. ¿Antes? Antes éramos atentos, amables, habladores… ahora nos convertimos en personas que intentan evitar cualquier tema que les lleve a hablar de sus sentimientos o de los de los demás. Nos construimos una barrera.

¿Pasamos todos por esa situación al menos una vez en la vida? ¿Es algo innato al ser humano?


Pero el problema principal es que las personas que conocemos a partir de ese momento, ya no verán nuestro YO, sino un YO condicionado. Y da rabia que esa gente no vea como éramos antes, cómo éramos en realidad.


¿Realmente existe un YO MISMO o, más bien, somos YO CONDICIONADOS?

lunes, 25 de mayo de 2009

Dejarse llevar.

Todos buscamos el amor, en mayor o menor medida.

La búsqueda, la gran mayoría de veces, suele desembocar en continuas decepciones. A lo mejor, no deberíamos buscarlo siempre con tanta ansiedad, sino dejar que nos encuentre. Quedarnos sentados a esperar.

Si todos pensásemos así, todos estaríamos igual, ¿no? Siempre tiene que haber alguien que lo busque, que siga ilusionado y no le haya decepcionado la vida, que crea en las personas y, pese a que caiga mil veces, se levanta mil y una.

¿Es ése el espíritu? ¿Consiguen algo aquellos que, pese a recibir palo tras palo, siguen tras su búsqueda? ¿O por el contrario, el espíritu correcto es, simplemente, dejarse llevar?


No hay que tenerlo todo calculado. No hay que pensar tanto las cosas. Lo mejor, seguramente, sea dejarse llevar. Sobretodo cuando se está bien con una persona. Pocas veces se puede sentir esa sensación:

Estoy tan bien, tan cómodo, tan a gusto, que me dejo llevar, a ver qué pasa.


A ver qué pasa. Qué mal acaba eso tantas veces.

lunes, 18 de mayo de 2009

La vida es como una masturbación.

Sé que no puedo hacer desaparecer de tu vida lo malo, no puedo;

pero cuando vuelva a aparecer, estaré a tu lado.



Lo malo siempre vuelve a aparecer. Y siempre necesitaremos a alguien a nuestro lado con quien poder hablar, con el que poder desahogarnos y admitir nuestros errores.


Lo difícil es encontrar a esa persona que te escucha cuando tienes un problema. Siempre se ha dicho que los amigos son los que están en los malos momentos. ¿Y si cuando atravesamos un mal momento, no queremos hacer partícipe a nadie? ¿Nuestros amigos ya no están dentro de lo considerado como "buenos amigos"?

La verdad, es una frase que siempre me ha parecido injusta. También necesitamos en la vida amigos en lo bueno. Un amigo (o una pareja) no puede hacer que las cosas malas desaparezcan de nuestra vida, pero puede hacerlas más llevaderas. Pero claro, siempre tiene que haber una reciprocidad.

Sólo daba yo. Una relación es cosa de dos personas.

Si una persona no quiere, por mucho que quiera la otra parte, esa relación está abocada al fracaso. El ser humano es dependiente por naturaleza, y por mucho que queramos estar solos en mil batallas y hacernos los independientes, necesitamos a los demás para completarnos.


La vida es como una masturbación: cuando solo participa uno, puede ser divertido; pero es mucho más placentero cuando participan dos.

jueves, 14 de mayo de 2009

Amor a distancia.

Qué facilidad tiene la gente para olvidarse de los demás.


De repente, ¡ZAS!, ya se han olvidado de ti. Y esos días, semanas, meses, que pasas sin hablar con esa persona... te queda la sensación de que se está perdiendo algo de ti, y tú de él. Es una sensación de impotencia, rabia... Pero porqué vas a llamar tú si siempre lo haces.

La gente suele decir: si le interesas, te llamará. Si le interesas realmente, hará lo que pueda para verte.

Pero eso no siempre tiene que ser así. ¿Y si a esa persona se le ha pasado llamarte, o por cualquier cosa, no ha podido hacerlo?

Bueno, realmente es difícil saberlo. La gente rompe contacto muy rápido, muy fácil. Un corte limpio, sencillo, y a otra cosa.

Por eso las relaciones a distancia no funcionan. ¿Realmente el amor a distancia no funciona? Si es amor, si realmente quieres a esa persona, por muchos kilómetros que haya de distancia, no debería importar, ¿no?

Ya, pero es que hay veces que con querer no basta. Hay que QUERER, hay que demostrarlo. Y una relación en la que no puedas estar con la persona que quieres... es muy difícil.

¿Son las relaciones a distancia una forma que ha inventado el hombre de tener amor, pero sin perder su independencia? ¿Es el amor a distancia el amor del futuro, o simplemente tiene fecha y hora de caducidad?

martes, 12 de mayo de 2009

Woodstock.

Ojalá hubiera estado en Woodstock.
¿Woodstock?
Sí. Jimmi Hendrix, Janis Joplin, Creedence… eso era música.
Y droga también.
Jajaja.
En ese momento, yo también habría tomado. Ahora no tiene sentido. Está fuera de contexto.
Yo sólo he fumado porros.

¿Puedo ser más estúpido? ¿Decir más tonterías seguidas? Normalmente suelo mentir en estos primeros momentos. Tengo que hacerme el interesante, como si yo mismo no lo fuera lo suficiente. Sí, he fumado porros, claro que sí. Pero sobraba un poco el comentario.

Bebía sólo cuando él me miraba. Realmente no soportaba mucho el alcohol. Sí, y sé que es de idiotas beber por el simple hecho de que los demás lo hagan. Pero ya dije que cuando me presentan a alguien, me comporto como un gilipollas, ¿no? Aunque empezaba a intuir una especie de competición entre mi amigo y yo. O eso, o que el alcohol empezaba a afectarme.

Y apareció la risa tonta, la risa que no soportas cuando tú no estás borracho. Pero él había bebido casi tanto como yo. Realmente, el alcohol bajaba por su garganta a una velocidad increíble. Bebía un vaso tras otro, pero siempre los dejaba a medio vaciar e iba a por otro. ¿Era una especie de marca, de firma que tenía que dejar? ¿Serían así sus relaciones, nunca lo tomaba todo, nunca se comprometía con nadie?

Creo que esto está empezando a subir.
Sí, ¿verdad? Vamos a dar una vuelta por fuera.
Claro.

sábado, 9 de mayo de 2009

Libro.

Y esa será mi aventura a partir de ahora.


Tratar de publicar un libro con las reflexiones de "Dextrocardiaco" y haciendo una historia con el personaje.

Ya está registrado, así que plagiadores, echaros atrás.

Próxima parada: Alfaguara


(Si alguien sabe o conoce a alguien en alguna editorial, no estaría de más)

jueves, 7 de mayo de 2009

Me lo presentaron.

Me lo presentaron. La verdad es que cuando un amigo me presenta a alguien, suelo comportarme como un auténtico gilipollas. Y esta vez no fue diferente. Pero a él no pareció importarle. De hecho, creo que hasta le caí bien.
Pero a mí no me había caído bien. Me había gustado. Me había encantado. Y esperaba que lo hubiera notado (aunque no demasiado).


Realmente, ahora no encuentras a nadie original. Todos son una mezcla de lo que te has ido encontrando en los últimos 5 años. Todos conocen a la misma gente, y, de hecho, se han liado con esa gente. No quiere decir que todos seamos unos putones, pero tampoco lo contrario.


Pero éste era diferente, sonaba a nuevo, olía a nuevo, y ya fantaseaba con si sabría a nuevo. ¿Sería ese mi problema? ¿Descubría todas mis cartas demasiado pronto? ¿No guardaba nunca un As bajo la manga?




GRACIAS A TODOS/AS los que leéis el blog.



FIN

martes, 5 de mayo de 2009

Yo no soy rencoroso.

Yo no soy rencoroso.

Yo no soy celoso.

Yo no soy mentiroso.


Seguramente estas afirmaciones-negaciones las hayáis oído alguna (o más de una) vez. Y en realidad, las personas que las dicen no suelen predicar con el ejemplo.

El rencor es algo no necesario, pero si presente en todos nosotros. Lo normal es perdonar, pero no olvidar. Porque perdonar, por muy difícil que sea, es mucho más fácil que olvidar.
Pero muchas veces, si dejamos el rencor de enfados pasados atrás, funciona muchas veces como quitarse una venda de los ojos, y esa gente a la que tenías totalmente tachada en tu cuaderno negro, resulta que es gente muy parecida a ti y que acaba cayéndote genial.

¿Celoso? ¿Yo?

Todos somos celosos. Lo que pasa es que hay personas que están en un nivel, y otras personas están en otro. Los celos son como el sentido arácnido, que cada uno lo tiene más o menos desarrollado (también un factor importante son las experiencias pasadas).
Y luego están los paranoicos, que no les llamemos así, digamos... los del sexto sentido, que hacen de los celos uno de sus sentidos y acaban siendo inseparables.



¿Son el rencor y los celos dos de los motores básicos de toda relación, para bien y para mal? ¿O deberíamos olvidarnos de todo eso y simplemente, disfrutar?

lunes, 4 de mayo de 2009

Todos somos tontos.

Todos somos tontos. No sólo la gente.

Hay que dejar de echar la culpa a los demás, porque una vez que se tienen muchos problemas con mucha gente... ¿hay que empezar a pensar que el fallo es de uno mismo? ¿Cuál es el límite para dejar de pensar que el fallo es la gente?

Está visto que no funciona ser uno mismo. Pero tampoco funciona ser como quieren los demás que seas.

¿Debemos buscar un equilibrio entra las dos cosas, ser nosotros mismos pero no durante todo el tiempo?

Porque ser uno mismo es una variante del egocentrismo. Si eres un asesino psicópata, ¿vas a ser tú mismo? Es un ejemplo algo exagerado pero sirve: nunca hay que ser uno mismo 100%.

Realmente lo que debemos hacer es buscar un punto medio y sobrevivir como buenamente podamos. Recordemos que la gente sólo recuerda lo malo así que... ¿tiene sentido estar esforzándose continuamente cuando la gente que no lo hace tiene tanto "éxito"?
¿Hemos buscado el camino equivocado, ahora que ya lo bueno no se lleva?

domingo, 3 de mayo de 2009

Sexo, verdades y amistad.

Está visto que decir las cosas a la gente no siempre funciona.

Porque si estás enfadado con alguien, y se lo dices, muchas veces esa persona es la que acaba enfadándose contigo (recordad la teoría de la gente que da la vuelta a la tortilla con precisión, vamos, que ni Ferrán Adriá).

Decir a alguien algo suyo que te molesta, casi nunca sale bien (es como mezclar amigos con dinero). Normalmente, nos lo solemos tomar como algo personal, como un ataque directo, cuando en realidad no lo es, ya que mucha gente lo dice para mejorar la relación.


La gente puede estar semanas sin hablarte y luego volver tan normal. Es algo que soy incapaz de conseguir. Pero parece ser que a muchas personas les es sumamente fácil. Yo necesito saber de los demás, no todos los días, pero una conversación cada un par de días lo veo lo más lógico y normal.

Nos hemos vuelto fríos, calculadores y reacios a trabajarnos las relaciones (incluyendo las amistades).


¿No deberíamos intentar conservar las amistades que es lo que realmente va a estar ahí?


Es como el problema de siempre: sexo y amistad suelen ir reñidos. Como el dinero. Muchas veces, liarse con un amigo puede acarrear todo tipo de problemas, sobretodo si es sexo sin compromiso.

¿Podéis nombrar alguno? Yo unos cuantos.

viernes, 1 de mayo de 2009

Lo que tiene que hacer.

Nunca esperéis que vayáis a recibir lo mismo que dais. Podéis dar el 100%, que nunca obtendréis lo mismo (salva contadas excepciones).

El problema básico es que todos los que dan mucho, siempre esperan que eso que dan, no sólo sea reconocido, sino recibir más, o, al menos, lo mismo. Y eso es lo malo. La gente tiene distintos puntos de vista, diferentes maneras de ver la vida, y no podemos exigir a alguien que nos dé algo si ese alguien no quiere.

Por eso, muchas veces, no nos queda otra que quedarnos sentados, esperando a que se dé cuenta de lo que tiene que hacer.

Le di otra oportunidad y no la aprovecho.

A lo mejor no quería esa oportunidad. ¿Se lo preguntaste?

Claro que la quería.

Entonces es que es tonto.


Y volvemos a lo de siempre. Si quieres ver a alguien, sacas tiempo de donde sea para verle. Si quieres hablar con alguien, haces lo que sea para hablar con él. Si un amigo está mal, haces lo que está en tu mano para poder hablar con él y consolarle.

Pero la gente no es así. La gente decide coger y pasar 2 semanas sin dar señales de vida.

Llevo dos semanas sin saber de ti. Y estaba mal. Y lo sabes.

Tú tampoco has llamado.

¿Somos todos tan egoístas? ¿No deberíamos empezar a centrarnos en la que gente a la que realmente le importamos?