domingo, 28 de junio de 2009

Lo que los demás piensan de nosotros.

He tenido una conversación interesante.

Puede que vivamos de lo que los demás piensan de nosotros. Y quien dice que no le importa, miente.

Puede que vivamos de lo que los demás piensan de nosotros y lo que queremos que realmente piensen.

Puede que vivamos de lo que los demás piensan de nosotros y lo que queremos que realmente piensen. Aunque también puede que vivamos esperando que la gente dé muestras de algo que no tienen porqué mostrarnos.



Mucha gente tiene 3 grandes amigos en la vida. Y se va a centrar en esos 3 amigos. Y a los que vaya conociendo, no les mostrará toda la atención.

¿Es esa gente antisociable o más inteligente que nadie?¿Es la solución que estaba buscando?


No hay que esperar de la gente más de lo que te pueden dar, porque nunca van a dar más de sí mismos.

Puede que todos, en cierta medida, esperemos que estén encima de nosotros, que sean atentos con nosotros, que nos hagan caso, que nos comprendan, que nos escuchen, que nos hablen, que nos besen, que nos amen.......

¿Y la gente que espera de nosotros? ¿Deberíamos empezar a pensar menos en lo que nos tienen que dar, ya que ese comportamiento puede llegar a frenar a las personas porque se ven forzadas a dar algo que no quieren o aún no sienten?

jueves, 18 de junio de 2009

¿No te das cuenta?

¿No te das cuenta que hoy me puse esta camisa por ti?

Estuve desde que me levanté arreglándome el pelo.

Me lavé tres veces seguidas los dientes.

Exprimí la colonia hasta la última gota.


¿No te das cuenta que llevo dos horas dando vueltas para poder cruzarme contigo?

Desquedé con mi mejor amiga.

No fui a clase de última hora.

Debería estar estudiando mi examen de mañana.


¿No te das cuenta que estoy conectado siempre?


Siempre estoy pendiente del móvil.

Salí por la noche madrugando al día siguiente.


¿No te das cuenta que oigo tu canción a todas horas?


¿No te das cuenta de lo perfecto que eres para mí?



Y entonces me da el sol en la cara, me deslumbra. Y cuando vuelvo a abrir los ojos ya no estás. Te has ido. Y no sé si te volveré a ver.

martes, 16 de junio de 2009

Nunca decir Adiós.

La verdad es que somos muy maniaticos, muy posesivos.

Me explicaré.

A todos nos ha pasado que cuando tenemos algo y vemos algo mejor, queremos ese algo mejor. Y cuando lo tenemos, vemos otra cosa mejor y la queremos, desdeñando lo que ya habiamos conseguido.

A más de uno nos ha pasado, estar con una persona y, de repente, ver a otra y decir: joder, yo quiero estar con esa persona.

Me gusta mucho.
¿En serio?
Sí, pero tranquilo, que en 5 minutos, me gustará menos que otro.

No disfrutamos las cosas. Siempre estamos sustituyendo lo que conseguimos. Y luego, cuando lo que teníamos pasa, sentimos nostalgia, y pensamos: ¿por qué no hice esto?
Como cuando un amigo se va. Y sabemos que no le vamos a volver a ver en mucho tiempo. Es algo duro de aceptar. Y empiezas a pensar:

¿Por qué no quedé más con ella?
¿Por qué no salimos más de fiesta?
¿Por qué no fuimos más de compras?
¿Por qué no le regalé más cosas?
¿Por qué no hicimos más planes?


Siempre que alguien nos deja, pensamos en ello: las cosas que no hemos hecho con esa persona. Pero.... ¿y las cosas que hemos hecho? Las vemos como más pequeñitas, cuando esas son las cosas que realmente importan.

Lo no hecho, no hecho está. ¿Qué sentido tiene estar torturándose?

Ves la fecha acercarse, y no poder hacer nada por evitarlo. Eso es lo peor que puede pasarte. Y ver como una persona importante para ti, con la que has compartido tanto y durante tanto, ya no la vas a ver diariamente... es algo difícil de asumir y de sobrellevar.

No tenemos que pensar en lo que no hicimos, sino en lo que hicimos. Es así de fácil. Las despedidas son muy duras. Lo mejor es decir: Hasta luego. Nunca decir Adiós.

lunes, 8 de junio de 2009

Números.

52 es el número atómico del telurio.

52 Es el código telefónico internacional de México

La baraja francesa consta de 52 cartas, sin incluir los comodines.

Un año tiene 52 semanas y un día

5+2 = 7

Los siete días de la semana
Las siete notas musicales
Los siete colores del arco iris
Los siete pecados capitales
Las siete artes
Los siete mares
Las Siete Maravillas del Mundo
Los siete sabios de Grecia
Roma, la ciudad de las siete colinas
Los siete reyes de Roma
La guerra de los siete años:
Las siete vidas del gato.
Las siete frases pronunciadas por Jesús en la cruz
Las siete 7 virtudes del bushido

Si buscas en wikipedia... no aparecerá como día de vuestro aniversario.

martes, 2 de junio de 2009

50 entradas después.

Sigo pensando en que a lo mejor, puede que quizá tenga el corazón en la derecha.


Me gustan las personas inocentes y que creen que podrán conseguir finalmente su objetivo, persistentes, ingenuas en cierta manera... tienen un encanto especial.


Mi amigo de las piedras tenía otro amigo. Un joven tímido, poco hablador, pero con un gran conocimiento sobre el cine. Un enorme conocimiento sobre el cine.
¿Y qué pasa con él?
Se enamoró de otra persona. Un día, al doblar una esquina, chocaron por casualidad. Ese momento se quedó grabado en su memoria, a fuego.
¿Empezaron a salir?
Sí. Se enamoraron. Salieron durante un tiempo, hasta que la otra persona le dejó, sin darle ningún tipo de explicación.
¿Y qué pasó?
Se aprendió todos los diálogos de amor de las mejores películas de la Historia del Cine. Y, todas las tardes, volvía a la misma esquina donde se encontraron por primera vez, a la misma hora, dispuesto a encontrarse con su antiguo amor.
¿Lo consiguió?
No lo sé. Sólo sé que tenía preparadas más de 100 diálogos de películas para decirle en cuanto le viera.

Piedras.

¿Y si, de alguna forma, fueramos capaces de borrar nuestros recuerdos?

¿Influye el pasado en nuestras decisiones? Obviamente, sí. Todo en la vida es experiencia. Pero, ¿por qué, tantas veces, después de haber sido engañados, volvemos a confiar en esa persona?

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
Mentira. Las moscas no dejan de chocar contra la misma ventana una y otra vez.


Ese dicho está equivocado. Porque ya de por sí lleva un planteamiento negativo adherido ¿Tropezar? A lo mejor nos llevamos esa piedra a casa y la colocamos en un tarro de nuestra habitación, lleno de otras piedras. Y lo ponemos en un lugar visible, para recordar las veces que hemos "tropezado" y con qué. Y, después de un tiempo, las sacamos de su recipiente y las quitamos el polvo.


Algunas, las acabamos tirando. Otras, nos gustan, por alguna extraña razón, y las sacamos del bote. Ya no queremos guardarlas más.


Conocí a un chico que coleccionaba piedras. Tenía su casa llena de botes de cristal, de todos los tamaños, con piedras de todos los colores. Un día me confesó algo: todas esas piedras eran experiencias de su propia vida. Por una extraña razón, no tenía recuerdos, pero, al mirar esas piedras, le venían a la mente como si fuera una película.
¿Y qué pasó con tu amigo?
Tiró todas las piedras.
¿Por qué?
Ya no necesitaba más recuerdos. Ahora le bastaba uno solo.

lunes, 1 de junio de 2009

Estás raro.

Todo lo que empieza genial, luego siempre se va diluyendo.

Muchas veces se ha dado la situación de que conoces a una persona. Le caes genial, te cae genial.

Os hacéis íntimos.

Habláis todos los días.

Pero, llega un momento que la cosa se para. Se queda ahí. Y lo que era antes ya no lo es más. Yo soy yo y mis circunstancias, ¿no?

Hay gente que no suele darse por aludida por mucho que se lo digas. O que no quiere darse por aludida. El ser humano es muy complicado y habría que tener en cuenta mil millones de matices al hablar con alguien.

Y ahí viene la mítica frase:

Estás raro.
¿Raro? ¿Por qué?
No sé, estás raro.

Siempre achacamos la rareza a algo negativo. ¿Y si esa persona está rara por algo que no has tenido en cuenta?
Pues vale. No podemos tener en cuenta todas las cosas que le pasen a la otra persona. Porque de ellas, nos puede contar, con suerte, un 60% de ellas.

Aún así, afirmaré:
- Si alguien te dice que estás raro, lo estás. Es así.

La gente no se lo inventa. Hay algo que cambias y los que te conocen (o creen conocerte), lo notan. Pero no hay que pedir razones, porque es algo difícil de explicar. No es fácil determinar que significa "raro".


¿Deberíamos hablar con las personas sin tener en cuenta nada más, sólo que hablamos con ellas y disfrutamos de ello?