miércoles, 12 de agosto de 2009

En NY.

La verdad es que cuando estamos solos en una ciudad tan grande y tan lejos, nos agarramos a un clavo ardiendo. Hay veces que te puede quemar y otras se enfría en cuanto lo tocas. Nadie quiere estar solo, a nadie le gusta estar solo. Por eso, me he dado cuenta como la gente busca continuamente nuevas amistades que hacer. Esta ciudad no sólo me impresionó a mí.