domingo, 28 de noviembre de 2010

(Saber) elegir.

Hay veces en la vida que no nos queda otra que elegir.

Patatas con sabor jamón o campesinas.

Película de acción o de comedia.

Lady Gaga o Pitingo.


Él o él.


No me refiero a infidelidades ni cuernos. Me refiero a cuando te gustan dos personas. Una puede darte seguridad, otra puede darte buenos momentos. Y ahí llega el momento en el que hay que saber elegir. Porque todos sabemos que, si eliges mal, la otra persona no seguirá ahí.

La vida se basa en continuas decisiones. Y según vamos avanzando en el tablero, las decisiones se van complicando. Antes decidíamos quién iba en nuestro equipo. Pasamos a decidir qué plan hacíamos por la noche. Y llegamos a decidir entre nosotros o los demás.

Pero, algún día, puede aparecer una decisión que habíamos descartado. Y, a lo mejor, nos alegra el día.

¿Son las decisiones que tomamos lo que influyen nuestra vida? ¿O condicionan más aquellas que NO tomamos?

sábado, 27 de noviembre de 2010

Sentirse culpable.

¿Debemos sentirnos culpables por algo que hemos hecho y pensábamos que debíamos hacer?

Como muchas veces he dicho, no todo es blanco o negro. De hecho, suele ser de un gris sutil y cuesta diferenciar. Y si hemos hecho algo de lo que estábamos seguros, adelante. Pero hay un problema. Nosotros lo podemos ver así pero la otra persona puede opinar totalmente diferente.

Y es lo jodido de las relaciones. La otra persona, normalmente, la dejada, es la que lo va a pasar peor, la que piensa que no es justo, que no hay derecho, que como puede haber pasado eso de un día para otro... Yo siempre defenderé que la persona que deja también tiene un papel complicado, porque no sólo tiene que pensar en él mismo, si no también en la otra persona.


¿Estás diciendo que el dejado es "egoista"?

No. Pero tampoco lo es el que deja.

Si has tenido una conexión con alguien, ha sido por algo. Esa conexión no se acaba de un día para otro. Simplemente, como la energía, se transforma. Y lo peor que hay son los días posteriores a una ruptura...

¿Está demasiado visto el "aunque lo hayamos dejado, vamos a ser amigos"? ¿O es imposible la amistad tras una ruptura?

lunes, 22 de noviembre de 2010

20 pulsaciones por segundo

Hay gente que nos hace sentir de manera diferente.

De 100 personas... seguramente 50 te serán indiferentes.
De 100 personas... seguramente 25 serán personas a las que no puedes ni ver.
De 100 personas... seguramente 10 serán conocidos que, más o menos, te caigan simpáticos.
De 100 personas... seguramente 5 serán buenos amigos, de los que no puedes prescindir.
De 100 personas... seguramente 4 serán enemigos íntimos, que te hacen la vida imposible.
De 100 personas... seguramente 3 serán personas de las que has aprendido más que de ninguna otra.
De 100 personas... seguramente 2 habrán sido blanco de tu corazón en algún momento.


Pero, de entre esas 100 personas, hay UNA de ellas que, con total seguridad, te hace sentir como si tuvieras 15 años y te enamorases por primera vez; te hace sentir una sensación en el estómago parecida a cuando bajas por una montaña rusa.

Esa persona que hace que tu corazón lata como si fuera el de colibrí, a 20 pulsaciones por segundo, al borde del infarto.

viernes, 19 de noviembre de 2010

ÉL y tú

Es duro leer algunas cosas cuando ya ha pasado tanto tiempo.

Esas cosas que, en el momento, las leiste sin saber leer "entre lineas". No viste ese "viejos amigos" ni todo lo que ello conllevaba.
Tampoco viste la diferencia entre una persona que era "ÉL" y otro que se limitaba a ser "el chico sonrisa que le acompañaba cuando estaba solo".

Y ver que, cuando tú lo pasabas tan mal, realmente sólo tú lo pasabas tan mal.

Es duro darse cuenta de cosas un tiempo después. Antes no eras consciente... y eso que dicen de: "lo verás dentro unos años y te reirás" es mentira, sucia mentira. Porque cuando pasan los años y lo ves... a lo mejor te das cuenta de lo gilipollas que fuiste. Y que en lo que creías no tenía nada que ver con la realidad.

Y si echas la vista mucho más atrás, te das cuenta que, si fuiste gilipollas y lo pasaste mal, fue por tu tendencia a perdonar y a intentar olvidar, a no guardar rencor.

Y eso precisamente es lo que te ayuda a convertirte en lo que eres hoy: una persona que puede perdonar, pero que no sabe olvidar, aunque lo desee con todas sus fuerzas.

DVMRMEDB

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Relación "muda"

Si alguien te dice que te odia --> ¡Uy! Fíjate, creo que yo a ti también.

Si alguien que no te gusta intenta ligar contigo --> Lo siento, pero mi religión no me lo permite.

Si alguien te intenta agregar a Facebook y no quieres --> Mi madre no me deja agregar a desconocidos.

Si quieres agregar a alguien --> Hey, creo que tenemos el mismo color de pelo.


Si te gusta mucho una persona --> ¿Follamos?

Si esa persona te da un guantazo --> Lo siento, no me va el sado.



Si alguien es toda tu vida y no sabes que decirle.... bueno, no le digas nada, simplemente, demuéstraselo. Las palabras son vacías muchas veces. Lo que vale son los hechos, y lo he dicho ya muchas veces. Puedes decir misa, que si no lo demuestras... ¿de qué narices sirve?


Lo daría todo por ti.

Vale, pues empieza. Quiero tu colección de Cd's.

¿Deberíamos dejar las palabras a un lado y empezar a demostrar las cosas realmente como las sentimos? ¿Es hora de iniciar una relación "muda"?

PD. Tiene gracia que yo diga esto, cuando me dedico a eso precisamente, a las "palabras".

Tuyo y mío.

Muchas veces necesitamos nuestro espacio.

Hay gente que no entiende que, de vez en cuando, necesitamos estar solos, hacer algo que nos apetece sin necesidad de contar con nadie más. ¿Suena egoísta? Sí. Pero todos somos iguales en el fondo.


Hay gente solitaria que se siente la más querida del mundo.

Hay gente muy sociable que se siente sola todos los días.



Antes no lo entendía. Ahora lo entiendo. Antes veía unas cosas. Ahora veo otras.

¿Alguna vez hemos oído eso? ¿Alguna vez os han dicho eso? Sí. Todos necesitamos nuestro espacio. Pero hay veces que nuestro espacio, es eso precisamente --> tuyo y mío.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Strip me.

Siempre hay dos versiones de los hechos (incluso quince).


¿Cuál es la verdadera y cuál es la falsa? Pues las dos son verdaderas y las dos son falsas. Cuando se termina una relación, cuando hay una pelea, o incluso en los debates tan repetitivos del Congreso, siempre hay varias versiones. Pero unas predominan por encima de todas las demás.

Me dejó, tío, después de prometerme todo y más.

¿Y has pensado que todo eso que te prometió y te dijo no tiene porque haber sido mentira?


Diga lo que diga una versión a la otra, muchas veces una de ellas siempre acabará llegando a la misma reflexión, no cambiará su modo de verlo. Nunca tenemos toda la razón nosotros. La RAZÓN siempre es un todo dividido en muchas partes que hay que ir uniendo y asimilando a lo largo del tiempo.


Yo le quería.

¿Y quién dijo que él a ti no?


A veces, para conocer a una persona realmente, hay que desnudarla. Desnudos todos somos iguales. No hay orgullo, no hay dignidad, no hay razones, no hay opiniones... sólo quedamos NOSOTROS MISMOS.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Corriente.

Es mejor ser diferente. Aunque siempre lleguemos todos al mismo final.


¿Qué hay de diferente en ser diferente? ¿Qué hay de original en ser original? Por querer diferenciarte de los demás, ese agobio que tiene tanta gente, acabas pareciéndote a todo el mundo.

Hay que ser uno mismo. Al ser uno mismo, uno es diferente. Y dejar de ser tímidos. ¿De qué sirve la timidez? Para cohibirnos, para mermarnos, para que la gente no conozca nuestro YO. ¿Por qué no disfrutar y dejarnos llevar hacia delante? Mejor aún, en vez de dejarnos llevar por la corriente... ¿por qué no creamos nosotros esa corriente?


Con todo esto quiero decir (y a lo mejor no quiero decir nada) es que tenemos la vida para disfrutarla, para vivirla, para hacer disfrutar a los que nos rodean, pero primero a nosotros mismos.


Te quiero, pero me quiero más a mí mismo.


Siempre hay que quererse a uno mismo. Porque si uno no se quiere, ¿cómo va a querer a los demás?

jueves, 4 de noviembre de 2010

Enhorabuena (II)

Enhorabuena por ser tan guapo

Enhorabuena por ser tan bueno

Enhorabuena por oler tan bien

Enhorabuena por ser tan simpático

Enhorabuena por ser tan imaginativo

Enhorabuena por ser tan paciente

Enhorabuena por quererme tanto...



Aquí ya no hace falta ironía.


Ya que tenemos ganas de decirle la otra lista a tanta gente, también podíamos decir estas palabras a alguien importante, ¿No? Porque no todo es tan malo, no todo es tan negro, no todo es tan imposible.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Enhorabuena (I)

Enhorabuena por ser tan gilipollas.

Enhorabuena por ser tan cabrón.

Enhorabuena por ser tan falso.

Enhorabuena por ser tan hipócrita.

Enhorabuena por ser tan estúpido.

Enhorabuena por ser tan insensible.

Enhorabuena por ser tan infiel.


Por cierto, ¿sabes que es la ironía?


¿No hemos sentido muchas veces ganas de decir esta lista de cosas? ¡Y muchas más! Y también habrán tenido ganas de decírnoslo a nosotros, ni lo dudéis por un instante. Ninguno somos santos ni ninguno somos demonios. Nadie es malo malisimo ni nadie es bueno buenísimo.

Eso es lo que tenemos que tener en cuenta cuando digamos cosas como las de la lista que he puesto más arriba.

Sí, claro. Y qué más. Si el otro es un cabrón, se lo digo y punto.

Claro, díselo, pero piensa que algún día te lo dirán a ti también.

¿Somos todos libres de criticar, de insultar, o realmente nadie está libre de tirar la primera piedra?